Pagos invisibles, verificación automática de identidad, cargos recurrentes sin fricción. Cada vez más, los productos exitosos son los que eliminan pasos innecesarios en los procesos transaccionales.
Diseñar experiencias transaccionales hoy significa priorizar la fricción positiva: solo los pasos que aportan valor, con retroalimentación clara y sin abrumar. Ya no basta con que funcione: debe sentirse natural.
