Con la expansión de la infraestructura en la nube, muchas soluciones tecnológicas están migrando hacia entornos donde la interfaz gráfica tradicional pierde protagonismo. La tendencia va hacia productos “invisibles” que operan mediante APIs, automatización y flujos predictivos.
¿Cómo diseñamos experiencias donde no hay UI? El reto es entender y mapear la experiencia del usuario desde lo conceptual. Crear documentación usable, flujos de onboarding contextual, dashboards centrados en tareas y una estrategia sólida de product-led growth es tan importante como el backend en sí.
