En el diseño de productos transaccionales como los sistemas POS (Point of Sale), tradicionalmente se priorizaba la eficiencia operativa. Sin embargo, las nuevas tendencias UX están redefiniendo el enfoque: el punto de venta debe entenderse como una extensión de la experiencia del cliente.
Hoy, un buen POS no solo permite cobrar rápido, sino también reconocer patrones de compra, sugerir productos, integrar pagos sin contacto y conectarse con programas de fidelización. Esto requiere un diseño centrado en microinteracciones, accesibilidad y omnicanalidad.
